De la Presunción y la Profesión

La Asociación el Defensor del Paciente ha afirmado que en el caso del niño Ibai se ha podido producir una negligencia médica. Así, sin más. Sin juicio ni prudencia. Antes de revisar el historial clínico. Y apuntando con dedo acusador, tal vez olvidando que los otros tres dedos siempre señalan al que apunta.

La presunción de inocencia, en derecho, se aplica a toda persona, aun acusada en un proceso penal, mientras no se produzca sentencia firme condenatoria. La misma presunción, en la vida diaria, supone juzgar o conjeturar la inocencia en una persona por tener indicios o señales para ello. Y en lo que respecta a los profesionales de Osakidetza se unen presunción jurídica y práctica. Porque he de decir (en realidad lo repito) que el nivel, esfuerzo, dedicación, calidad y entrega personal de los profesionales de Osakidetza los sitúa entre los mejores del mundo. Y si una organización vale tanto como las personas que la integran, son precisamente esas personas las que han convertido a Osakidetza en una indiscutible referencia internacional en calidad, investigación y buenas prácticas sanitarias.

Se puede comprender la rabia y la pena que inundan las palabras, a veces precipitadas, de padres y familiares cercanos de un enfermo grave, especialmente cuando éste es un niño; palabras que muchas veces son una válvula de escape ante la impotencia que generan las enfermedades. Pero no se puede comprender ni aceptar que una asociación insulte a nuestros profesionales y ponga en duda, sin dictamen judicial alguno,  su diligencia, capacidad y comportamiento.

Osakidetza no se ha olvidado del niño Ibai, ni puede señalarse falta de interés. Muy al contrario. Pero sin focos. Porque cuando yo realicé una visita privada al niño y a la familia en el Hospital La Paz de Madrid, quería a la vez interesarme por el caso de primera mano y expresar mi apoyo a la familia, el claro apoyo administrativo y profesional de Osakidetza. Pero sin fotos. Porque tras una exhaustiva revisión interna del caso, y aun antes de ella, asumo con certeza absoluta el correcto comportamiento y actitud profesionales de quienes en el Hospital Universitario de Cruces cuidaron y atendieron a Ibai. Y en tanto no se llegue a demostrar y dictaminar judicialmente lo contrario, no ha habido negligencia ni sombra alguna. Sin focos, sin fotos, sin dudas.

La presunción de inocencia ha de aplicarse a todos, sin excepción; pero es que en Osakidetza se la han ganado, además, profesionalmente: con esfuerzo y día a día. Porque nuestros profesionales no sólo merecen esa justa presunción, sino que realmente la prestigian.

Un pensamiento en “De la Presunción y la Profesión

  1. Sr. Bengoa,
    Me parece correcto que defienda a los profesionales de Osakidetza. No obstante, la prudencia quizás aconseje que tal defensa se lleve a los tribunales de justicia. Cuando se demuestre la correcta actuación profesional (resulta duro tener que demostrar la corrección y en su caso la inocencia, cuando debiera ser al contrario) usted deberá pasar de las palabras a los hechos y en su calidad de responsable del sistema público sanitario denunciar y perseguir judicialmente, hasta el final, a los dirigentes y portavoces de esta asociación, chupasangres y auténticos carroñeros que trafican sin pudor con los sentimientos y el dolor más profundo de los ciudadanos en su relación con los profesionales de la sanidad pública.

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